Agur Peio



El pasado día 23,  perdió la vida en un trágico accidente de tráfico nuestro compañero y sobre todo amigo, Peio Perurena junto a su hermano Alberto.

Peio, fué socio fundador de nuestra asociación y un gran trabajador, siempre fiel a sus principios y consecuente en todos sus actos.

Desde ASANACEM queremos agradecer todas las muestras de apoyo y cariño que nos estais haciendo llegar. Las trasladaremos tambien a la familia en estos duros momentos que les está tocando pasar.

Peio, siempre estarás con nosotros

La Apyma de San Francisco contra el Wi-FI

La Asociación de Padres Y MAdres de las escuelas de San Francisco del Casco Viejo de Pamplona han realizado una recogida de firmas para solicitar la retirada del Wi-Fi instalado en el centro y la sustitución por cable para acceder a internet.

Así se suma a lo iniciado por las APYMAS de otros centros educativos a los largo del estado. Que también solicitan la aplicación de  la resolución 1815 del 2011 realizada por el Parlamento Europeo.

Más información
 

Ictus y telefonía móvil

OPINIÓN: Ictus a Mansalva

El biólogo Alfonso Balmori relaciona el uso de teléfonos móviles con el aumento de la incidencia de casos de ictus cerebrales
 
Alfonso Balmori - Valladolid -  Viernes, 15 de Noviembre de 201
 
La precisa definición del diccionario de la Real Academia Española califica el ictus como un «cuadro morboso que se presenta de un modo súbito y violento, como producido por un golpe». Con un aumento en su incidencia del 40% desde 1998 y una cifra nada desdeñable de 120.000 nuevos casos cada año el ictus, también llamado infarto cerebral y accidente cerebrovascular, ha ido ganando posiciones en la siniestra clasificación de causas de muerte en España, hasta situarse en primer lugar para las mujeres, superando a dolencias como el cáncer y el infarto de miocardio, y manteniéndose en
segunda posición para el conjunto de la población.

El doctor Jaime Gállego, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha lanzado la alarma, insistiendo en que la actividad preventiva es el único medio para reducir su incidencia y que se debe actuar sobre los factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la enfermedad, especialmente la hipertensión, la diabetes, el colesterol y la obesidad. Achaca el aumento al progresivo envejecimiento de la población y al abandono de hábitos de vida saludable, recomendando hacer ejercicio físico, controlar el tabaco y el alcohol.

En el mundo la situación no es mejor. En un artículo publicado el mes pasado en la prestigiosa revista “The Lancet” los investigadores señalan un aumento alarmante del 25 % en el número de casos de ictus entre las personas de entre 20 y 64 años en los últimos 20 años, constatando que su incidencia afecta cada vez más a jóvenes y a personas de mediana edad y pronostican que la discapacidad y la muerte prematura por esta causa se duplicará en todo el mundo para el año 2030.

En la década de los noventa empezó a generalizarse el uso de los teléfonos móviles en el mundo. En 1998 menos del 10% de la población tenía móvil y a partir de ese momento su tendencia ha sido exponencial. En mayo de este año había 6.800 millones de contratos de móviles en el mundo y se prevé que el próximo año superará al número de personas (hay países como Omán con 1,6 móviles por persona). Ahora ya se sabe: al que no lo tiene, en el mejor de los caso le miran con un rictus de sorpresa y en el peor no puede realizar alguna tramitación oficial para la que se le requiere ineludiblemente su número.

Una de las primeras lecciones que se aprende en estadística es que los hallazgos de correlación entre dos variables no deben ser necesariamente interpretados como un indicio de causalidad; por tanto puede parecer arriesgado y especulativo relacionar ambas tendencias (la de móviles y la de ictus). A principios de este año, la Agencia Europea de Medio Ambiente hizo público y accesible a través de su página oficial el segundo volumen del documento  “Late lessons from early warnings”, algo así como “Lecciones tardías de alertas tempranas” que ha pasado bastante inadvertido. Este voluminoso trabajo de más de 700 páginas recorre, entre otros,  temas tan jugosos como la manipulación de las investigaciones por parte de la industria del tabaco, o un capítulo dedicado al aumento del riesgo de tumores cerebrales por el uso del móvil. Dicho capítulo señala en su introducción que los beneficios de las telecomunicaciones móviles son muchos, pero que deben ir acompañados por la consideración de la posibilidad de daños masivos y que las acciones preventivas para reducir exposiciones en la cabeza limitarían el riesgo de tumor cerebral y otros posibles daños que puedan existir. Este capítulo señala la resistencia de la industria de la telefonía móvil a considerar los diversos estudios existentes y a tener en cuenta la clasificación de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer de la OMS (que declaró en 2011 las radiofrecuencias  que emite el móvil como posible carcinógeno en humanos).

Alude asimismo a la ineficacia de los medios de comunicación para la presentación al público de una información rigurosa y consistente sobre sus posibles riesgos para la salud. Los autores del capítulo, reconocidos expertos mundiales en la materia, se lamentan de que la clasificación de la OMS tampoco parece haber tenido un impacto significativo en la percepción de los gobiernos frente a su responsabilidad de proteger la salud pública ante esta fuente generalizada de radiación.

Intentando cerrar el círculo puede ser relevante señalar que durante los últimos años se han publicado varios estudios de impacto que vinculan la radiación electromagnética a problemas en el sistema circulatorio, la diabetes y la tensión arterial, como hemos visto antes, reconocidos factores de riesgo del ictus (a otros agentes se les ha puesto en la picota por bastante menos). Algún sesudo investigador debería analizar esto en profundidad, aunque en ese caso deberá enfrentarse a los voceros de las
operadoras que rápidamente saldrán, cual can en defensa de su hueso, para echársele al cuello, como puede pasarme a mí por escribir esto. Tal vez en el futuro, aquella imagen clásica de la muerte disfrazada de negro cargando una guadaña, aparatosa herramienta en desuso, sea sustituida por un móvil, adminículo bastante más ligero, discreto y sutil.

Alfonso Balmori, biólogo.

Publicado en :  http://www.ultimocero.com/articulo/opini%C3%B3n-ictus-mansalva

Padres y madres de la ikastola Ibaiondo de Vitoria, preocupados por las antenas del Hotel Lakua

Llevan ya un año de protestas.
Los padres y madres de la Ikastola Ibaiondo de Vitoria/Gazteiz están preocupados por el nivel de emisiones electromagnéticas provocados por las antenas instaladas en el Gran Hotel Lakua

Los niveles medidos superan ampliamente los recomendados por el consejo de Europa y el Parlamento Europeo.




Nueva revisión del Bioiniciative Report



El nuevo informe llega a la conclusión de que tenemos muchas más pruebas de lo necesario para obligarnos a tomar inmediatamente medidas de precaución más para protegernos, nuestros hijos y toda la vida del planeta.

En los veintiún capítulos de esta actualización de 2012, 29 científicos independientes y expertos en salud de 10 países evaluan unos 1800 nuevos trabajos de investigación (de 2006 a 2011) con respecto a los posibles riesgos de las tecnologías inalámbricas y los campos electromagnéticos. Ellos tienen 10 títulos en medicina (MD), 21 doctorados y 3 Masters en Salud Publica. Entre los autores son tres ex presidentes de la Sociedad Bioelectromagnetics, y cinco miembros de pleno derecho de BEMS. Un distinguido autor es el Presidente de la Comisión Nacional de Rusia sobre Radiaciones No Ionizantes. Otro es un Asesor Principal de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

La gran fuerza del Informe BioInitiative (www.bioinitiative.org) es que se ha hecho independiente de los gobiernos, los órganos existentes y las sociedades profesionales de la industria que se han aferrado a los viejos estándares. Precisamente por esto, el Informe BioInitiative presenta una evaluación de salud sólido política científica y pública que está basada en la evidencia.

La conversación global sobre por qué los límites de seguridad pública para los campos electromagnéticos de radiofrecuencia y permanecer miles de veces mayores que los niveles de exposición que los estudios de salud muestran consistentemente asociado con efectos graves para la salud se ha intensificado desde 2007. Aproximadamente, 1.800 nuevos estudios han sido publicados en los últimos cinco años reportan efectos en diez niveles de exposición a los cientos o miles de veces más bajos que los permitidos en los límites de seguridad en la mayoría de los países del mundo. Sin embargo, ningún gobierno ha instituido reformas integrales. Algunos se han tomado medidas que ponen de relieve soluciones parciales. El capítulo de Acciones Global presenta hitos que caracterizan a 'cambio radical' la opinión internacional de que se ha producido, y los informes sobre el asesoramiento preventivo y las acciones de todo el mundo. 

Los niveles de exposición a los que nos enfrentamos en el 2012 son más altos, y se han introducido en la vida cotidiana, incluso para los niños. Los niveles en los que los efectos indeseables sobre la salud y el bienestar se ven es mucho menor que los niveles que estamos regularmente expuestos. Hay una exposición mucho mayor involuntaria, y es casi inevitable incluso para las personas que deciden no utilizar "wireless" (de segunda mano efectos de la radiación). Las formas seguras de comunicación por teléfono de línea fija están siendo retiradas sin el conocimiento y acuerdo del público en general. No hay consentimiento informado para los consumidores (las etiquetas de advertencia en los teléfonos celulares, por ejemplo, han sido derrotados por grupos de presión de la industria de las telecomunicaciones).

Hay más evidencias en 2012 que el ADN tales daños exposiciones, interferir con la reparación del ADN, la evidencia de toxicidad para el genoma humano (genes), más preocupantes efectos sobre el sistema nervioso (neurología) y más y mejores estudios sobre los efectos de las estaciones base de telefonía móvil  que reportan efectos adversos para la salud. Ha habido un gran aumento en el número de estudios que analizan los efectos de los teléfonos móviles portados en el cinturón o en el bolsillo de los hombres en stand-by y de los ordenadores portátiles inalámbricas en la calidad del esperma, la motilidad espermática y la muerte, que afecta a la fertilidad y la reproducción.

La gama de posibles efectos en la salud que son adversas a exposiciones crónicas se ha ampliado. Los criterios de valoración de salud más graves que se han notificado al ser asociado con frecuencia extremadamente baja (ELF) y / o la radiación de radiofrecuencia (RFR) incluyen leucemia  infantil y en adultos, tumores cerebrales en niños y adultos, y un mayor riesgo de las enfermedades neurodegenerativas, Alzheimer y esclerosis lateral amiotrófica (ALS). En estudios recientes se refuerzan los riesgos potenciales para la salud (en lugar de reducir nuestras preocupaciones, o proporcionar indicios reales de seguridad). Además, hay informes de aumento del riesgo de cáncer de mama en los hombres y las mujeres, efectos genotóxicos (daño en el ADN, condensación de la cromatina, micronucleación, problemas de reparación de los daños en el ADN en las células madre humanas), fuga patológica de la barrera hemato-encefálica, alteración de función inmune incluido el aumento de las respuestas alérgicas e inflamatorias, abortos espontáneos y algunos efectos cardiovasculares. También se informa de Insomnio (trastornos del sueño) en estudios de personas que viven en ambientes con radiofecuencia de muy baja intensidad con WI-FI y la exposición a torres de telefonía móvil. También se reportan en la literatura científica, efectos a corto plazo sobre la cognición, la memoria y el aprendizaje, el comportamiento, el tiempo de reacción, la atención y la concentración, y la actividad cerebral alterada (alterado EEG). Se pueden encontrar en diversos artículos y reseñas, mecanismos biofísicos que pueden explicar estos efectos.

Incluye los riesgos de tumores cerebrales de los teléfonos móviles, los daños en el ADN y los genes, efectos sobre la memoria, el aprendizaje, el comportamiento, la atención, alteraciones del sueño y cáncer y enfermedades neurológicas como la enfermedad de Alzheimer. También se incluyen los efectos sobre el esperma y la fertilidad aborto (y reproducción), los efectos de la tecnología inalámbrica en el desarrollo del cerebro del feto y del recién nacido, y los efectos del wi-fi en las aulas para los niños, niñas y adolescentes . Se aborda el uso terapéutico de los CEM de muy baja intensidad y radiofrecuencias.


Descargar el informe completo (ingles)

Descargar Resumen en Castellano

El principio de precaución: implicaciones para la salud pública

L os orígenes del principio de precaución se hallan en el vorsorgeprinzip, o principio de previsión, introducido en la legislación medioambiental alemana en la década de los setenta. El principio fue recogido posteriormente en tratados y convenciones internacionales como la Declaración de Bergen para el Desarrollo Sostenible (1990), el Tratado de Maastricht de la Unión Europea (1992), la Declaración de Río sobre Medioambiente y Desarrollo (1992) o la Convención de Barcelona (1996). En EE.UU., el principio fue discutido formalmente por vez primera en la Conferencia de Wingspread, en 19981.

El principio establece que «cuando una actividad representa una amenaza o un daño para la salud humana o el medio ambiente, hay que tomar medidas de precaución incluso cuando la relación causa-efecto no haya podido demostrarse científicamente de forma concluyente»1. Esta declaración implica actuar aun en presencia de incertidumbre, derivar la responsabilidad y la seguridad a quienes crean el riesgo, analizar las alternativas posibles y utilizar métodos participativos para la toma de decisiones.

Aunque no dispone de una definición generalmente aceptada, el principio de precaución puede describirse operativamente como la estrategia que, con enfoque preventivo, se aplica a la gestión del riesgo en aquellas situaciones donde hay incertidumbre científica sobre los efectos que en la salud o el medio ambiente puede producir una actividad determinada. Su aplicación requiere que, antes de aceptar una actividad o procedimiento nuevo, se disponga de evidencia de que el riesgo que comporta es aceptablemente bajo y no sólo de ausencia de evidencia de que el riesgo es elevado e inaceptable. La implementación, sin embargo, es compleja, porque no se especifica cuantitativamente la precaución que hay que tener o el momento en el que deben aplicarse las medidas precautorias.

El principio de precaución tiene su analogía poblacional y ecológica en uno de los fundamentos de la ética médica ­el principio de no maleficencia, primum non nocere­, y contiene muchos de los atributos de la buena praxis en salud pública, como son la prevención primaria y el reconocimiento de que las consecuencias imprevistas e indeseables de la actuación humana no son infrecuentes2. Cuando se dispone de evidencias demostradas de riesgo para la salud o el medio ambiente, se aplican medidas preventivas; cuando no existe esa certeza pero hay indicios de posibles efectos perjudiciales, deben instaurarse acciones de forma anticipada (medidas de precaución) para evitar el potencial daño.

La toma de decisiones en el ámbito de la salud pública suele basarse en la determinación cuantitativa del riesgo, de manera que la restricción de actividades potencialmente peligrosas se produce, con frecuencia, una vez que los estudios científicos han establecido una asociación presumiblemente causal entre dichas actividades y su impacto adverso sobre la salud. Sin embargo, la investigación etiológica es costosa en tiempo y recursos, está sujeta a limitaciones metodológicas (como el número reducido de individuos estudiados), no siempre alcanza a demostrar la asociación causal (efecto de la exposición) y, si la demuestra, se le exige que sea estadísticamente significativa (aun cuando la falta de significación no indica necesariamente la ausencia de efecto). Así pues, el conocimiento científico comporta muchas veces incertidumbre: no se puede asegurar siempre que una determinada actividad o exposición causará, o no, daño, y mientras se desarrollan los estudios, las actividades potencialmente peligrosas continúan si no se toman medidas de precaución.

El principio de precaución intenta aproximar la incertidumbre científica y la necesidad de información a la decisión política de iniciar acciones para prevenir el daño. De acuerdo con el principio, es mejor ser más o menos correcto en el momento adecuado, teniendo en cuenta las consecuencias de equivocarse, que ser completamente correcto demasiado tarde. En otras palabras, los errores en las decisiones deben favorecer la precaución: el principio tiende a evitar los falsos negativos para así prevenir las exposiciones potencialmente peligrosas y los problemas de salud innecesarios3. Pero no hay que olvidar que en la toma de decisiones, como en las acciones en salud pública, deben considerarse tanto los riesgos como los beneficios.

A menudo la prevención es más coste-efectiva que la curación. Potencialmente el coste social de adoptar medidas de precaución podría llegar a ser muy elevado, en especial si el impacto sobre la salud resultara ser menor del esperado. Aun así, el principio de precaución es de aplicación cuando hay una buena base para considerar que una acción implementada de manera temprana, a un coste comparativamente bajo, puede evitar un daño posterior mucho más costoso o la aparición de efectos irreversibles.

Se ha argumentado que el principio de precaución no es científico, puesto que promueve acciones preventivas sin que haya evidencia de causalidad. Sin embargo, su aplicación implica la utilización de metodologías habituales para la toma de decisiones informadas, como la evaluación del riesgo, el análisis coste-beneficio y la valoración de alternativas diversas, que tienen base científica.

La evaluación del riesgo4,5, proceso sistemático de identificación de las potenciales consecuencias adversas de una actividad, tecnología o producto y de estimación de la probabilidad o riesgo de que se produzcan, consta de 4 etapas: identificación del riesgo, caracterización de la relación dosis-respuesta, valoración de la exposición y estimación del riesgo. El resultado final incluye, por una parte, una declaración cuantitativa y cualitativa de los efectos esperados sobre la salud y del número y la proporción de personas afectadas, y por otra, una aproximación a las incertidumbres halladas. Este proceso tiene cierta similitud con la investigación epidemiológica pero, al tratarse de un instrumento para ayudar a la toma de decisiones y la definición de políticas, se aplica a poblaciones como las que constituyen un país e intenta contestar de manera formal y estricta preguntas, en general, de difícil respuesta.

En la secuencia de aplicación del principio de precaución, la evaluación del riesgo va seguida de la gestión del mismo. La gestión del riesgo se caracteriza por sopesar los riesgos y los beneficios asociados a una actividad y seleccionar una estrategia de actuación que modifique los niveles de riesgo a que están sometidos los individuos o la población6. Este proceso implica la comunicación del riesgo o transmisión de la información obtenida en la evaluación tanto a los políticos como a la población afectada. Por tanto, debe ser transparente y multidisciplinario, involucrando a todas las partes implicadas con el objetivo de valorar las diferentes opciones, incluidas las consecuencias potenciales de la decisión de no actuar. La sociedad acepta muchas situaciones que suponen, a la vez, riesgos y beneficios. La clave está en situar los límites de la exposición a unos niveles en que el equilibrio, el trade-off, entre unos y otros sea socialmente aceptable.

El proceso de gestión del riesgo valora comparativamente el riesgo, controla la exposición y monitoriza el riesgo basándose en los 5 principios siguientes: a) proporcionalidad (las medidas que se adopten han de ser proporcionales al nivel de protección deseado, teniendo en cuenta que jamás se puede alcanzar un riesgo cero); b) no discriminación (situaciones comparables no han de tratarse de manera diferente y situaciones diferentes no deben tratarse de la misma forma); c) consistencia (las medidas tienen que ser comparables a las que se han adoptado en circunstancias similares o utilizando enfoques parecidos); d) estudio de los beneficios y los costes de las acciones y de la falta de acción (análisis del coste-beneficio, de la eficacia, del impacto económico y social y, en determinadas circunstancias, consideraciones no economicistas), y e) revisión de los avances científicos (las medidas que se adopten deben ser provisionales, mientras no se disponga de datos concluyentes y se considere que el riesgo es demasiado elevado para imponerlo a la sociedad; por tanto, la investigación ha de continuar y las medidas tienen que evaluarse y modificarse en función del conocimiento científico disponible)7. La sistemática descrita indica que las decisiones basadas en el principio de precaución no se toman, pues, de manera arbitraria o discriminatoria.

Algunos ejemplos de actividades o tecnologías que pueden suponer un riesgo para la salud, como los disruptores hormonales y la telefonía móvil, servirán para ilustrar la utilización práctica del principio de precaución.

Los productos químicos sintéticos que pueden interferir en el sistema endocrino están ampliamente distribuidos en el medio ambiente, y hay un alto grado de incertidumbre sobre el qué, el cuándo y el cómo de su potencial efecto sobre la salud. El conocimiento científico tiene limitaciones para conocer y comprender tanto los aspectos relacionados con la exposición como los relativos a la variabilidad de la respuesta en individuos y poblaciones. Sin embargo, esta falta de evidencia científica no significa que dichos productos no puedan suponer un riesgo para la salud humana. Aun así, su comercio y utilización están autorizados y, por tanto, los seres humanos siguen expuestos a ellos. Además, parece ser que los efectos de los disruptores hormonales pueden aparecer a dosis bajas, ser acumulativos e incluso sinérgicos, y depender más del tiempo o momento de la exposición que de la dosis. Esto significa que exposiciones bajas, o quizás únicas, durante etapas críticas del desarrollo (embarazo, infancia) podrían producir efectos permanentes en el organismo. Por otra parte, aunque el efecto de la disrupción hormonal pudiera ser leve en un individuo, tendría grandes implicaciones para la población8.

Las radiaciones de radiofrecuencia emitidas por la telefonía móvil se sitúan en la zona baja del espectro electromagnético, no son ionizantes y producen efectos térmicos. Los estudios experimentales, in vivo, in vitro y en voluntarios, han demostrado que el aumento de la temperatura tiene efectos sobre el sistema nervioso que son difíciles de interpretar en términos de riesgo para la salud humana. Se desconoce si la exposición es inocua o si pueden existir efectos no identificados todavía. Estos estudios presentan limitaciones para identificar efectos leves que podrían producirse con una exposición intensa y prolongada, o efectos crónicos que pudieran aparecer varios años después de la exposición. Es decir, la ausencia de evidencia no significa ausencia de riesgo. Además, al igual que en el caso de los disruptores hormonales, también los potenciales efectos pequeños de la telefonía móvil en el individuo podrían llegar a tener gran repercusión poblacional debido a la amplia difusión y uso de esta tecnología.

En los ejemplos descritos, la aplicación del principio de precaución pasa por la divulgación de la información científica disponible a todos los estamentos implicados, el fomento de la toma de decisiones basada en la limitación de los niveles de exposición (manejo de la exposición de forma más restrictiva y prudente), la formulación de objetivos con alcance y evaluación a largo plazo y la búsqueda de alternativas más seguras. La bondad del principio de precaución para la salud pública reside en que su implementación requiere la utilización de metodología científica propia de este campo y promueve la innovación y los avances tecnológicos en un entorno de transparencia y participación democrática9.

Bibliografía


1. Raffensperger C, Tickner J, editors. Protecting public health and the environment: implementing the precautionary principle. Washington, DC: Island Press, 1999.
2. Goldstein BD. The precautionary principle also applies to public health actions. Am J Public Health 2001;91:1358-61.
Pubmed
 3. Jamieson D, Wartenberg D. The precautionary principle and electric and magnetic fields. Am J Public Health 2001;91: 1355-8.   Pubmed
4. Samet JM, Schnatter R, Gibb H. Invited commentary: epidemiology and risk assessment. Am J Epidemiol 1998; 148:929-36.  Pubmed
5. Bailar JC II.I, Bailer AJ. Environment and health: 9. The science of risk assessment. CMAJ 2001;164:503-6.  Pubmed
6. Foster KR, Vecchia P, Repacholi MH. Risk management: Science and the precautionary principle. Science 2000;288: 979-81. Pubmed
7. Commission of the European Community. Communication from the Commission on the Precautionary Principle. Brussels: Commission of the European Community, 2000. Publication COM (2000) 1.
8. Tickner J. An example of the precautionary principle at work: Endocrine disruption. Disponible en: http://www.gdrc.org/u-gov/precaution-2.html
9. Kriebel D, Tickner J. Reenergizing public health through precaution. Am J Public Health 2001;91:1351-5. Pubmed

Sánchez, Emiliaa
aAgencia de Evaluación de Tecnología e Investigación Médicas. Barcelona.


Respuestas a escépticos sobre los efectos de los campos electromag​néticos



Excelente  trabajo de Garikoitz Perurena  publicado en el blog "Ardura Zaitez!"  en Euskalnatura.net



No hay mejor presentación que la pequeña introducción que el mismo hace.


He hablado muchas veces sobre los campos electromagnéticos con la gente de mi alrededor. La mayoria de las veces pensando que sabía muy poco sobre estas radiaciones. Pero en muchas de esas conversaciones me he percatado de que hay gente que sabe menos que yo sobre este asunto. Y muchos de los que me han escuchado no creían (creen) que los campos electromagnéticos puedan tener efectos sobre nosotros. En el archivo adjunto he recopilado las preguntas recibidas y las respuestas dadas en todas esas conversaciones. Con un único objetivo: advertir de que el asunto merece una reflexión.


¿Que son los campos electromagnéticos?

La onda de cada paquete de energía es diferente; a veces las ondas son cortas y tienen oscilaciones rápidas (son las ondas de alta frecuencia), y otras veces las ondas son largas y tienen oscilaciones lentas (son las ondas de baja frecuencia) [2]. Teniendo en cuenta el tipo de onda podemos clasificar los paquetes de energía ene l espectro electromagnético.

Según la frecuencia de la onda los campos electromagnéticos (esos paquetes) transportan una determinada cantidad de energía; los rayos gamma (emitidos, entre otros, por las centrales nucleares) son los que más energía transportan, y las ondas de radio las que menos. El campo electromagnético que utilizan los teléfonos móviles se sitúa entre las ondas de radio y las microondas (3 Khz-300 GHz), es una onda de muy baja frecuencia [1].

Estos paquetes que se propagan en forma de onda tienen más o menos capacidad de traspasar la materia; en función de la distancia que hay entre los átomos que forman dicha materia. Es decir, si los átomos están muy compactos ese material solo podrá ser traspasado por ondas cuya longitud sea muy corta (ondas de alta frecuencia) [3]. Además, la capacidad de traspasar la materia es inversamente proporcional a la distancia; es decir, cerca de la fuente de radiación esos paquetes de energía tienen más capacidad de traspasar la materia que lejos de la fuente.



[1] W. J. Duffin (1990). Electricity and Magnetism, Ed. McGraw-Hill Book Company (London).
[2] M. F. Iskander (1992). Electromagnetic Fields and Waves, Ed. Prentice-Hall (New Jersey).
[3] R. Becker (1964). Electromagnetic Fields and Interactions, Ed. Dover Publications (New York).



"¿Los campos electromagnéticos generados por el WiFi, teléfono movil tienen algún efecto sobre nuestra salud?"

Una investigación de 25 años de Azanza y Del Moral ha concluido que los campos electromagnéticos de baja frecuencia pueden aumentar la probabilidad de desarrollar cáncer [4]. En esa investigación han estudiado astrocitos, los principales causantes de los canceres cerebrales producidos por las células de glía. A estos astrocitos se les irradiaron campos electromagnéticos producidos, entre otros, por los teléfonos móviles (9,6 GHz) a muy baja potencia (0,6 mW) para evitar efectos producidos por el calentamiento en los tejidos irradiados. Tras esa radiación observaron una significativa proliferación celular: las proteínas antiapoptoticas se incrementaron y ello activo un proceso canceroso [5]. Al parecer comprobaron que el campo electromagnético influía en los fosfolipidos de la membrana celular y, como consecuencia, se liberaba calcio [6] (tras una secuencia parecida a la provocada por el encima Quinasa. Pues bien, estas son las consecuencias que puede tener la liberación de calcio [7]:

a) Contracción muscular, activación neuronal
b) Una concentración demasiado alta de calcio provoca toxicidad, y ello puede provocar infartos de corazón, infartos cerebrales
c) Activa la división celular. Como consecuencia el número de células aumenta.
d) Obstaculiza los mecanismos de apoptosis (es decir, la muerte celular programada genéticamente).

Por lo tanto, en este estudio han quedado claras las consecuencias que tiene la radiación electromagnética sobre células humanas. De todos modos, tal y como reconocen los investigadores, no se pueden extrapolar los resultados observados en células in-vitro a la totalidad del cuerpo humano. Pero, aunque solo a nivel molecular, han demostrado la relación causa efecto entre la exposición a los campos electromagnéticos y la aparición de tumores.

No obstante, existen otros estudios en los que sí que se ha demostrado una relación causa-efecto entre cáncer y campos electromagnéticos a nivel de individuos ([8], [9], [10]). Y en ellos han observado que el uso de los teléfonos móviles puede crear tumores cerebrales. Sin embargo, es cierto que se han llevado a cabo muy pocos estudios epidemiológicos. Y no es de extrañar. Si comparamos el estudio de los campos electromagnéticos con el del tabaco, en el caso del tabaco hay dos poblaciones diferenciadas (fumadores/no fumadores), se puede cuantificar la exposición (numero de cigarros fumados) y está claro cuál es el órgano afectado (los pulmones). Pero, en el caso de los campos electromagnéticos es muy difícil diferenciar dos poblaciones (¿no expuestos?), cuantificar la exposición (¿Cuanto tiempo utilizando el móvil?) así como especificar cuál es el órgano afectado. Por otra parte, puede que aun no hayan aparecido los efectos más evidentes puesto que un glioma necesita unos 15-30 años para desarrollarse y los teléfonos móviles no llevan más de 15 años entre nosotros.
Y los efectos no se producen solo en los seres humanos, por supuesto. Se han hecho numerosos estudios acerca de los efectos de los campos electromagnéticos en los animales. En el caso de los insectos, por ejemplo, la capacidad reproductora de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) disminuye un 50-60% y aparecen malformaciones bajo la radiación de los teléfonos móviles, la población de abejas alrededor de antenas de telefonía disminuyec [11]. En un estudio se observo el efecto de los campos electromagnéticos en ranas bermejas: se analizó el desarrollo de las ranas desde los huevos hasta la metamorfosis en una charca a 140 metros de una antena de telefonía y se comparo con el de ranas que permanecían protegidas en unas celdas especiales [12]. El 90% de los renacuajos irradiados murió, mientras que en los no-irradiados la tasa de mortalidad era de solo el 4%.
En aves también se han hecho varias investigaciones. Una de ellas, por ejemplo, estudio el efecto que tenían los campos electromagnéticos sobre los gorriones: la presencia de antenas telefónicas y la disminución de gorriones estaba directamente relacionada [13].


 [4] M.J. Azanza, A. Del Moral. Posibles efectos biológicos de los campos magnéticos estáticos y alternos, de baja (0.1-100 Hz) y alta frecuencia (9.6 Ghz y 13.6 Ghz) en neuronas y astrocitos humanos, normales y de astrocitoma”. Universidad de Zaragoza. (Documento inédito)
[5] C.Pérez-Castejón, R. N. Pérez-Bruzón, M.Llorente, N.Pes, C.Lacasa, T.Figols, M.Lahoz, C.Maestú, A. Vera, A.del Moral and M.J. Azanza.
“Exposure to ELF-pulse modulated X band microwaves increases in vitro human astrocytoma cell proliferation” . Histology and Histopathology, vol.24, 1551-1561, 2009
[6] Del Moral, A; Azanza, M. J.. “Model for the effect of static magnetic field on neurons”. J. Magn. Mat., 114: 240-242., 1992
[7] Woodgett R. E. (1994). Frontiers in Molecular Biology: Protein Kinases. Oxford University Press (Oxford, England).
[8] L Hardell, M Carlberg, K Hansson Mild. “Use of cellular telephones and brain tumour risk in urban and rural areas”. Occup Environ Med:62:390–394, 2005
[9] L Hardell, A. Hallquist, K Hansson Mild, M Carlberg, A. Pahlson, A. Lilja. “Cellular and cordless telephones and the risk for brain tumours”. European Journal of cancer prevention, 11: 377-386. 2002.
[10] Hardell L, Sage C. “Biological effects from electromagnetic field exposure and public exposure standards”.
Biomed Pharmacother. 62(2):104-9. 2008
[11] A. Balmori. “Efectos de las radiaciones electromagnéticas de la telefonía móvil sobre los insectos”.
Ecosistemas 15 (1): 87-95. 2006.
[12] A. Balmori.“Mobile Phone Mast Effects on Common Frog (Rana temporaria) Tadpoles: The City Turned into a Laboratory”. Electromagnetic Biology and Medicine, 29 ( 1–2) : 31-35. 2009
[13] A. Balmori O. Hallberg. “The Urban Decline of the House Sparrow (Passer domesticus): A Possible Link with Electromagnetic Radiation”.
Electromagnetic Biology and Medicine Vol. 26, No. 2 , Pages 141-151. 2007


"Es falso que haya efectos; no hay estudios científicos serios que encuentren que el WiFi y los teléfonos móviles son perjudiciales para la salud"

Se han realizado muchos estudios para analizar los efectos, y todos los citados están publicados en revistas científicas. Esto quiere decir que esos estudios han pasado el filtro científico exigido por esas revistas, que un grupo de científicos ha aceptado su validez. Además, en muchos casos esos estudios los han hecho científicos de renombre; A. Del Moral es catedrático de Física de la Materia Condensada, es director del laboratorio de Magnetismo y Campos Electromagnéticos Intensos y gano el Premio Nacional de Magnetismo en 2008; M. J. Azanza es catedrática de Magnetobiologia y Biología Celular en la Universidad de Zaragoza, es directora del Instituto de Biomagnetismo de Zaragoza, fue miembro del grupo de trabajo Campos Electromagnéticos y Salud Publica del Ministerio de Salud; A. Balmori es Doctor en Biología y fue miembro del Departamento de Medio Ambiente de Castilla Y León. Está claro, por lo tanto, que es gente que sabe de que está hablando.
Pero se han hecho muchas más investigaciones. En el Proyecto Bioinitiative, por ejemplo, 26 investigadores de diferentes nacionalidades han analizado los estudios que hay sobre este tema y han declarado que los límites actuales deben ser revisados [14]. O el conocido proyecto REFLEX (Risk Evaluation of Potential Environmental Hazards from Low Energy Electromagnetic Field) financiado por la Unión Europea en el que 12 grupos de investigadores de 7 países diferentes han admitido que la radiación de los teléfonos móviles daña las células y el ADN [15]. Y han ido mucho mas allá, y ya hay estudios que relacionan directamente canceres y antenas ([16], [17]). Más aun, en el ano 2002 1000 médicos declararon que los teléfonos móviles dañan la salud y exigían medidas al respecto [18].

Y hace anos que las empresas telefónicas saben todo esto. Es especialmente representativa de ello la póliza de seguros que contrato Airtel (actualmente Vodafone) en 2001, donde se admite que los campos electromagnéticos pueden causar hasta la muerte [19]. Lo mismo admitió Javier Aguilera, responsable de la sección Móviles de Telefónica en el documental Contracorriente producido por el programa de TVE Documentos TV; por desgracia, la presión de las empresas multinacionales logro que el documental no se emitiera, pero se puede encontrar en internet [20]. Un documental de la BBC también denuncia los efectos dañinos del WiFi [21].

Por lo tanto hay suficientes estudios, informes y sospechas como para admitir los efectos perjudiciales de los campos electromagnéticos. Y en este contexto es en el que la OMS, la Organización Mundial de la Salud, admite en su conocida resolución que no se pueden negar los efectos de los campos electromagnéticos [22]. Pero dice más cosas: por ejemplo que en una población bajo radiación electromagnética el doble de niños podría desarrollar leucemia. Es por eso que la OMS ha clasificado la radiación de los campos electromagnéticos utilizados por la telefonía móvil en el grupo 2B, considerándolos como posiblemente carcinógenos.

[14] Bioinitiative Project: http://www.bioinitiative.org/
[15] European Union - Quality of Life and Management of Living Resources: “Risk Evaluation of Potential Environmental Hazards from Low Energy Electromagnetic Field”.
(enlace).
[16] H. Eger, K. Uwe Hagen, B. Lucas, P. Vogel, H. Voit “The Influence of Being Physically Near to a Cell Phone Transmission Mast on the Incidence of Cancer (Einfluss der räumlichen Nähe von Mobilfunksendeanlagen auf die Krebsinzidenz)”. Umwelt·Medizin·Gesellschaft 17,4. 2004.
[17] R. Wolf, D. Wolf. “Increased Incidence of Cancer near a Cell-Phone Transmitter Station” International Journal of Cancer Prevention Vol. 1: 2.
2004
[18] Freiburger Appell (2002).
http://www.igumed.de/apell.html
[19] Póliza de seguros de Airtel: (enlace)
[20] Documental censurado de Documentos TV A contracorriente:
http://vimeo.com/10668627
[21] “WiFi: A Warning Signal” – BBC (
enlace)
[22] Resolución de la OMS del 31 de mayo de 2011: (
página web) (Resolución) (Informe de la IARC)
 

”Ese grupo de la OMS también considera el café como posible carcinógeno

Si, así es. El compuesto activo del café es la cafeína. Bien, pues la cafeína reacciona con los receptores rianodina que hay en la superficie del Reticulo Endoplasmatico Liso (REL) [23]. Como consecuencia de ello se libera el calcio almacenado en el REL. El efecto de esa liberación de calcio depende de cada célula y cada tejido (contracción muscular, activación neuronal), pero ya he explicado que las altas concentraciones de iones de calcio pueden provocar toxicidad, y ello puede inducir infartos de corazón o cerebrales. Asimismo, como obstaculiza los mecanismos de apoptosis, pueden desarrollarse tumores [24]. Por lo tanto, el café no está mal clasificado en ese grupo de la OMS.


[23] B. Alberts (1996). Molecular Biology Cell. Omega
[24] Woodgett R. E. (1994). Frontiers in Molecular Biology: Protein Kinases.
Oxford University Press (Oxford, England).

"Pero también hay estudios que dicen lo contrario."

Más aun, muchas de esas investigaciones las ha llevado a cabo una agencia de la OMS, la ICNIRP (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection). Una agencia seria que parece que tiene la fiabilidad garantizada. Pues bien, hasta hace poco el director de esa agencia era Michael Repacholi, la misma persona que salía diciendo no habia suficiente base científica para decir que los campos electromagnéticos producen cáncer [25], y el responsable de la sección de Seguridad de la Salud de la OMS. Pues Michael Repacholi tuvo que dejar la OMS cuando sus compañeros le denunciaron porque recibía 150.000 dólares de 4 grandes empresas telefónicas al mismo tiempo que trabajaba para la OMS [26]. Por lo tanto, hay que filtrar los estudios, en el nombre de la fiabilidad.

Pero no es tan raro que haya estudios que digan lo contrario. Al fin y al cabo la ciencia es eso, experimentar. Y cuando se experimenta a veces se logran unos resultados y otras veces otros. Pero es necesario analizar el asunto en todo su conjunto, como hicieron en el Proyecto Bioinitiative, analizando más de 1500 estudios. O como el análisis que hizo Henry Lai de los estudios realizados entre 1995 y 2005 [27]. En esta tabla resumió los resultados obtenidos:



Tal y como demuestra el análisis de Lai, es verdad que hay estudios que niegan los efectos, pero el 71% de los estudios publicados entre 1995 y 2005 concluía que los campos electromagnéticos producen efectos en la salud.

Por lo tanto, es cierto que existen estudios que dicen lo contrario. Pero los científicos que han analizado los estudios publicados en su conjunto han llegado a una conclusión clara: los campos electromagnéticos no son inocuos. Y debe quedar claro un principio fundamental en este asunto: lo que se debe demostrar no es la nocividad de los campos electromagnéticos. 

Lo que debe demostrarse es que no son dañinos (por supuesto, antes de que empiecen a extenderse sin control entre nosotros); y mientras haya un solo estudio que diga que los campos electromagnéticos producen algún efecto, eso debe ser suficiente para aplicar el principio de precaución.



[25] ”La OMS señala que no hay pruebas de que las antenas de telefonía móvil sean perjudiciales” - El Pais (enlace)
[26] ”El lobby de la telefonía móvil ¿ante los tribunales?” Miguel Jara (enlace)
[27] ”UW Scientist Henry Lai Makes Waves in the Cell Phone Industry” . Seattle Health Magazine (enlace)



”El WiFi, los teléfonos móviles, así como la radio y la televisión funcionan gracias a los campos electromagnéticos (… ) vivimos sumergidos en ondas electromagnéticas. Por ejemplo, los rayos del sol o la luz de una bombilla también son ondas electromagnéticas”

No lo niego. La evolución se ha producido bajo los efectos de campos magnéticos naturales. Más aun, las aves migradoras y las abejas utilizan magnetoreceptores para migrar. Pero los investigadores no pueden asegurar que llenar la cobertura de nuestros territorios de campos electromagnéticos artificiales no vaya a afectar a las abejas o a las aves, entre otras. La propia evolución consiste en eso, en adaptarse. Y a los campos electromagnéticos naturales ya nos hemos adaptado. Ejemplo de ello es la luz del sol. Pero esa luz o esa energía electromagnética que nos viene del sol tiene un ritmo: la noche y el día. El ritmo circadiano, por supuesto. Y hemos tenido toda la evolución para adaptarnos a eso. Pero, ¿el ritmo de los campos electromagnéticos artificiales es el mismo? ¿Llevamos el mismo tiempo adaptándonos a ellos? No.

El órgano que se encarga de interpretar esos ritmos, o por lo menos uno de los órganos, es la glándula pineal. Y cuando hay un problema en esa glándula se produce una cronopatia. Es decir, se podría decir que se reduce nuestra capacidad de adaptarnos. Pues bien, está comprobado que los campos electromagnéticos afectan a la glándula pineal [28]. Es decir, un órgano que ha ido adaptándose a los campos electromagnéticos naturales durante toda la evolución tiene problemas en presencia de campos electromagnéticos artificiales.

En cuanto a las radios, estas utilizan una frecuencia más baja que los teléfonos móviles, y por tanto los campos electromagnéticos que utilizan irradian menos energía. Pero hay otra diferencia más. Las radios funcionan solo como receptoras de ondas, no emiten. Y nuestros teléfonos móviles, ordenadores... en cambio, además de recibir la radiación también actúan como emisores. Ya he explicado antes que con la distancia disminuye mucho la capacidad del campo electromagnético para traspasar la materia; es decir, que los paquetes de energía tienen más capacidad de traspasar los materiales cerca de la fuente de radiación que lejos de ella. Por lo tanto, puesto que en el caso de la radio la fuente de radiación (la antena de radio) normalmente está situada lejos de nuestra radio (y, además, esa radiación emite menos energía) los efectos no son como los del teléfono móvil que tenemos en el bolsillo o el ordenador que tenemos en el regazo, ya que estos últimos están irradiando mucho más cerca de nosotros (y, además, esa radiación emite mas energía).

[28] Bardasano, J.L., Elorrieta, J.I. (2000). Bioelectromagnetismo. Ciencia Y Salud. McGraw-Hill.



”Si el estado lo permite por algo será

Creo que el hecho de que el estado lo permita no es ninguna garantía. Menos aún, si observamos la actitud de otros muchos estados. El Consejo Europeo en 1999 recomendó a los estados de la Unión Europea que limitaran la radiación de los campos electromagnéticos mediante el informe 1999/519/CE. En ese informe, ya en 1999, se exigía lo siguiente: "Es absolutamente necesaria la protección de los ciudadanos de la Comunidad contra los efectos nocivos para la salud que se sabe pueden resultar de la exposición a campos electromagnéticos". Luego ya en 1999 admitieron que los campos electromagnéticos producían ”efectos nocivos para la salud”.

El estado español asumió las recomendaciones del Consejo Europeo mediante el Real Decreto 1066/2001. Según ese Real Decreto los valores máximos permitidos son de 900 µW/cm2 (aunque algunas comunidades han rebajado estos valores a 400). En China los valores máximos permitidos son de 10 µW/cm2. En Rusia 10. En Luxemburgo 2,4. En Salzburgo, Austria, 0,1 [31]. Además, la recomendación de la Unión Europea apunta que estos valores máximos ”deben ser periódicamente revisados” para adecuarlos a las situaciones futuras, pero el estado español todavía no ha hecho tal cosa. Entonces, los valores que hoy en día limitan las radiaciones electromagnéticas son los que se pensaron para la tecnología inalámbrica que existía allá por 1999. ¿Esto garantiza nuestra seguridad? No lo creo. Sobre todo porque la tecnología ha cambiado mucho desde 1999. Asimismo, está claro que los teléfonos móviles pueden seguir funcionando con valores de radiación muchísimo más bajos, puesto que así ocurre en Austria, Rusia, Luxemburgo...


Por otra parte, el Consejo Europeo reclama la necesidad de proteger a los/as niños/as especialmente. Y al hilo de eso muchos estados ya están tomando medidas. Francia, por ejemplo, ha eliminado los anuncios en los que aparezcan niños/as utilizando teléfonos móviles, y les ha prohibido a los menores de 14 años que utilicen el teléfono móvil en las escuelas públicas [32]. España también tiene una ley al respecto, y endurece los límites de las radiaciones en las llamadas zonas sensibles (escuelas, hospitales). ¿Pero, qué pasa cuando los/as niños/as no están en esas zonas sensibles?
 

[29] Recomendacion 1999/519/CE del Consejo de 12 de julio de 1999 relativa a la exposición a campos electromagnéticos (enlace).
[30] Real Decreto 1066/2001. (enlace).
[31] Geosanix: http://www.geosanix.com/legislacion/legislacion.htm
[32] LOI nº 2010-788 du 12 juillet 2010 portant engagement national pour l'environnement: (enlace)





"Si eso fuera cierto habría miles de casos de cáncer. ¿Por qué no se han diagnosticado?

En el fondo hay una gran dificultad para diagnosticar. Por una parte la comunidad científica no se pone de acuerdo sobre si hay o no efectos en la salud. Y por otra parte (o por eso) todavía no se ha elaborado un protocolo medico para diagnosticarlos. Mientras tanto las dolencias aparecen. En Majadahonda, por ejemplo, a escasos 15-20 metros de una antena de Telefónica y de un centro de transformación de Iberdrola han muerto 45 personas en los últimos anos [33]. O el caso de Vitoria-Gasteiz, donde en el enfrente de los edificios en los que han puesto 2 antenas 7 personas han desarrollado cáncer y 3 de ellas han muerto [34]. ¿Simple coincidencia? Puede, pero no se puede negar que sospechoso lo es. Y no lo digo yo solo: en el año 2002 1000 médicos firmaron una declaración en la cual afirmaban que los teléfonos móviles producen daños en la salud y exigían que es necesario tomar medidas al respecto [35].

Por otra parte, algunos investigadores indican que los efectos son acumulativos; puede que los daños no aparezcan todavía, pero dicen que se podrían estar acumulando silenciosamente en nuestros organismos [36]. Como un vaso que se va llenando gota a gota. Pero cuando el vaso se llena entonces sí, entonces los efectos aparecen: canceres, dolencias crónicas ligadas a electro hipersensibilidades



[33] ”45 muertos alrededor de una antena de telefonía y un centro de transformación” - Dsalud. 2005: nº 75. (enlace).
[34] ”2 antenas, siete tumores” - Noticias de Alava, 9 de febrero de 2009.
[35] Freiburger Appell (2002). http://www.igumed.de/apell.html
[36] Bardasano, J.L., Elorrieta, J.I. (2000). Bioelectromagnetismo. Ciencia Y Salud. McGraw-Hill.



”¿Electrohipersensibles? !Si hombre! Esos no son más que electroduendes. !Simples estafadores!

Como ya he comentado, no existen protocolos para diagnosticar las dolencias causadas por los campos electromagnéticos. Y mientras no existan esos protocolos las enfermedades, etc. relacionadas con los campos electromagnéticos nunca serán admitidas. Aquí. Porque en Suecia, por ejemplo, la electro hipersensibilidad es una enfermedad reconocida. Y ya son más de 290.000 los casos que se han diagnosticado. Por eso, el Parlamento Europeo ha pedido a los estados miembros que tengan en cuenta el ejemplo de Suecia ([37], [38]). Mientras tanto, el juzgado de lo social de Madrid concedió en 2011 la baja laboral a una trabajadora admitiendo que tenía hipersensibilidad electromagnética.

Entonces ¿si un estado, el Parlamento Europeo, un juez …. han admitido la electrohipersensibilidad, por que no se hace oficial ese reconocimiento? ¿Porque no se les reconoce el sufrimiento a las personas que padecen esa enfermedad? Porque el dolor debe de ser insoportable. Tanto que hace muy poco tiempo una persona de Madrid tuvo que suicidarse [40]. Y una curiosidad: según cuentan Gro Harlem Brundtland, la madre del famoso termino Desarrollo Sostenible, les prohibía a los periodistas que utilizaran sus teléfonos móviles debido a su electrosensibilidad; cuando esto se hizo público al parecer tuvo que dejar la dirección de la OMS [41].



[37] Resolución 2008/2211(INI) del Parlamento Europeo del 2 de abril de 2009. (enlace)
[38] Resolución 1815 (2011) del Parlamento Europeo del 27 de mayo de 2011. (enlace)
[39] ”Reconocida la incapacidad a una empleada por síndrome de hipersensibilidad a los móviles” Europa Press, 12/07/2011. (enlace)
[40] ”Comunicado de prensa de la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética: Ante el suicidio el miércoles 28 de noviembre de Ángela Jaén, vecina de Pinto, Madrid, electrohipersensible (EHS) y afectada en su vivienda por las antenas de telefonía móvil. “ (enlace)
[41] ”El lobby de la telefonía móvil ¿ante los tribunales?” . Miguel Jara (enlace)


”¿Entonces no hay que usar el teléfono móvil?

Está claro, y yo tampoco lo voy a negar, que la tecnología inalámbrica se ha extendido mucho entre nosotros. Y creo que hoy por hoy esta sociedad no podría vivir sin esa tecnología. No sabría. Pero es imprescindible informar a la sociedad. Sobre todo porque no me parece que las discusiones entre seguidores y detractores que se están llevando a cabo en internet sean capaces de informar a nadie. Esa no es la forma de informar, son los estados y las agrupaciones oficiales las que tienen esa obligación. Porque la búsqueda de información en base a la humilde opinión personal de cada uno no proporciona resultados fiables. Esa información es lo que se le debe a la sociedad. Y solo cuando se tenga esa información se podrá decidir al respecto.

Pero mientras esa información llega la tecnología inalámbrica ya esta aquí, entre nosotros. Y su consumo está aumentando impresionantemente. Mi objetivo no es que la sociedad no utilice la tecnología inalámbrica o los teléfonos móviles; no soy un ingenuo. Pero mientras tanto hay gente que está desarrollando enfermedades, gente con problemas, y creo que a esa gente le debemos un respeto. Asimismo, hay gente que aunque no haya desarrollado ninguna dolencia o enfermedad esta sensibilizada con este tema. Y esa gente exige medidas para que en sus casas, en sus escuelas, en su trabajo… los efectos de estos campos electromagnéticos artificiales sean mínimos. Medidas como el protocolo de trabajo que ha redactado el sindicato Comisiones Obreras para prevenir los peligros en el trabajo [42]. O medidas como las recomendaciones de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud [43]. O medidas como la decisión de las Juntas Generales de Gipuzkoa de asumir las recomendaciones de la Unión Europea [44]. O medidas como la decisión de trasladar todas las antenas de Éibar a 200 metros del pueblo [45]. Por lo tanto, se están tomando medidas aquí y allá. .Esa gente que está tomando esas medidas también está loca o es una ingenua?

Y las empresas telefónicas no son estúpidas. Ellas ya se han cubierto las espaldas. Leed si no un libro de instrucciones de la empresa Movistar. En él, entre otras cosas, dicen que las pruebas de seguridad para determinar la absorción de la radiación magnética las hacen con el aparato a 2cm del cuerpo, simulando, según ellos, las condiciones de uso normales [46]. ¿Quien utiliza el teléfono a 2cm del cuerpo? Yo, por lo menos, me lo pego a la oreja. La próxima vez seguiré su propio consejo: "utilice el teléfono móvil a una distancia mínima de 1,5cm del cuerpo" [47]. O las recomendaciones de ASANACEM/EEKNE (Asociación de Afectados de Navarra por Campos Electromagnéticos) recogidas en su Manual de Buenas Prácticas [48].


[42] ”Campos electromagnéticos: Criterios y medidas de Prevención en el ámbito de la Salud Pública y Laboral.”  Comisiones Obreras (enlace)
[43] ”Campos electromagnéticos  y efectos en salud”. Osakidetza-Servicio Vasco de Salud (enlace)
[44] Decisión 72/2012 de la Juntas Generales de Gipuzkoa, sobre el uso de soportes e instalaciones que emiten ondas electromagnéticas. (enlace)
[45] ”Cobertura desde Ipurua: Las antenas de telefonía móvil de las cuatro operadoras se tendrán que concentrar en Eibar en un único punto, junto al depósito de agua”. El Correo (enlace)
[46] Manual de Instrucciones LG-C305 . Movistar (enlace)
[47] Manual de Instrucciones ZTE Skate . Movistar (enlace)
[48] Manual de Buenas Prácticas . ASANACEM/EEKNE (enlace)



” Ahora no se pueden poner antenas en escuelas, hospitales .. ¿No es suficiente con eso?

No. Como ya he comentado los/as niños/as, por ejemplo, no permanecen todo el día bajo la ”protección” del espacio sensible, ya que cuando van a casa o a cualquier sitio pueden estar recibiendo niveles de radiaciones más altos. En eso radica el sinsentido de estas leyes: admite que hay que proteger a los/as niños/as de las radiaciones electromagnéticas; pero luego limita esa protección a las escuelas sabiendo que un niño pasa más tiempo en casa que en la escuela. No tiene sentido. Como no tienen sentido las antenas que hay enfrente del Hospital Virgen del Camino de Pamplona-Iruña. 

Como no tienen sentido las antenas situadas sobre la Torre Basoko de Pamplona-Iruña al lado de una guardería y un colegio. Como no tiene sentido la antena del colegio Larraona de Pamplona-Iruña [49]. O como no tienen sentido las antenas pequeñas y escondidas que están poniendo en las fachadas de los edificios a escasos 2 metros sobre el suelo [50].

Y otra cosa que no tiene sentido es que mientras se limitan los campos electromagnéticos utilizados por los teléfonos móviles en las escuelas se permita la instalación de WiFi en ellas. Porque el WiFi también crea campos electromagnéticos. Y no vale decir que la radio de al lado también funciona gracias a los campos electromagnéticos. Porque ya he explicado antes que las radios solo actúan como receptoras. Pero el WiFi es diferente. Es verdad que emiten con menor potencia que las antenas de telefonía. Pero, por una parte, las antenas que irradian el WiFi están generalmente mucho más cerca de nosotros que las antenas de radio. Y, por otra parte, el teléfono o el ordenador que está conectado al WiFi también actúa como emisor de ondas electromagnéticas cuando están conectados a la red; por tanto, la radiación se emite muy cerca del cuerpo.

El investigador de la Universidad de Washington Henry Lai admite después de haber analizado 3000 estudios sobre el WiFi que no hay resultados claros. Porque la mitad de los estudios publicados hasta la fecha han encontrado efectos sobre la salud y la otra mitad no [51]. Pero el documental WiFi: A Warning Signal de la BBC advierte de que la radiación producida por el WiFI en un aula de Inglaterra triplica la producida por una antena de telefonía [52].

De un modo u otro están quitando el WiFi de escuelas, hospitales, bibliotecas y otras zonas públicas de Inglaterra, Francia, Alemania, Canadá, Austria o Suiza (([53] [54] [55]). Por el contrario, aquí se ha puesto en marcha el programa Escuela 2.0 y, entre otras cosas, se está instalando WiFi en las escuelas que participan en dicho programa. Yo creo que para un uso que no implica salir del aula no es tan necesaria esa tecnología. Eso mismo debieron de pensar las/os madres y padres de la escuela de Lezo (Gipuzkoa). Y el departamento de educación, en venganza, les quito todos los ordenadores nuevos [56].

En resumen, puede que en lo que al WiFi se refiere las cosas no esté tan  “claras “ como en el caso de la telefonía móvil. Pero teniendo en cuenta la suma de horas que pasan los/as niños/as en las escuelas creo que hay que actuar con precaución.

[49] Infoantenas . Ministerio de Industria, energía y turismo (enlace)
[50] Picoantenas de Pamplona . Mapa (enlace)
[51] ”Posibles riesgos del mundo WiFi” . BBC, 21 de Mayo de 2007 (enlace)
[52] ”WiFi: A Warning Signal” . BBC (enlace)
[53] ”La Bibliotheque Nationale de France renonce au WiFi” . Nota de Prensa (enlace)
[54] ”Es peligrosa la tecnología WiFi” . Discovery Dsalud, septiembre de 2007, no 97. (enlace)
[55] ”Regierung beschlossen, um die Installation von Wi-Fi-in ihren Schulen bis zum zertifizierten Wissenschaft ungefahrlichen verschieben” Frankfurt, Germany (enlace)
[56] ”Educación retira 45 portátiles de una escuela de Lezo pocos días después de instalarlos” . Deia, 19 de febrero de 2011 (enlace)


” Ir en contra del WiFi es ir en contra del derecho de la sociedad e informarse

No estoy de acuerdo con eso. Es verdad que se dice que vivimos en la era de la información. Y es verdad que internet es la herramienta principal que ha hecho accesible esa información. Pero no creo que el WiFi sea la mejor forma ni la más rápida de acceder a internet. Yo no entiendo mucho sobre este tema, pero he oído que el WiFi no es nada seguro (me refiero a la privacidad). Que al parecer el que sabe hacerlo puede entrar fácilmente en los aparatos conectados a la misma red. No lo sé. Pero yo no he visto WiFi en ningún banco. Creo que hay mas formas (y mejores) de acceder a internet; sobre todo si algunas de esas formas no son posiblemente dañinas.de precaución. 

”Con este tipo de ideas no se hace más que alarmar a la sociedad

Mi intención no es alarmar a la sociedad. Con esto lo único que quiero dejar claro es que no se puede decir que los campos electromagnéticos asociados a los teléfonos móviles, el WiFi.. Sean inocuos, que no tengan efectos en nuestra salud. Y por eso pido precaución. Precaución antes de que esta tecnología se propague sin límites entre nosotros. La misma precaución que exige el Parlamento Europeo en los puntos 21, 22 y 23 de la resolución 2007/2252(INI) de 2008: que se tenga en cuenta el informe Bioinitiative y que se endurezca la legislación sobre las frecuencias de entre 0,1 Mhz y 300 Ghz ya que los límites de 1999 han quedado desfasados [57].

El artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea contempla el Principio de Precaución para hacer frente a los posibles daños que puedan ocasionarse sobre la salud o sobre el medio ambiente en el caso de que haya dudas sobre la inocuidad de los efectos. Es decir, si no está claro que algo no va a dañar nuestra salud o el medio ambiente debe aplicarse el Principio de Precaución para evitar esos daños. Bueno, pues yo creo que no está claro que los campos electromagnéticos asociados a los teléfonos móviles, el WiFi  ... no van a dañar nuestra salud o el medio ambiente. Por lo tanto, que se aplique el principio

[57] Resolución 2007/2252(INI) del Parlamento Europeo del 4 de septiembre de 2008 (enlace)
[58] Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (enlace)



Un unico objetivo:

Advertir de que el asunto merece una reflexion.


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